¿Y si aprendemos de la Gen Z?

Para 2030, la Generación Z y los Millennials constituirán más del 70% de la fuerza laboral global.
Desconfiar de las nuevas generaciones es casi un deporte intergeneracional. A los Millennials los tildaron de mimados; a la Generación Z, de frágiles, distraídos y exigentes.
Sin embargo, ¿acaso no se ha demostrado una y otra vez que esas nuevas generaciones tenían mucho que aportar? Cada generación se forma en un contexto distinto, que define su forma de ver el mundo, de trabajar y de priorizar lo que considera importante.
Ya va siendo hora de que dejemos de mirar a la Generación Z con condescendencia y aprendamos algunas cosas de ella.
2030 ya está aquí: una fuerza laboral dominada por Zs y Millenials
Según el estudio global de Deloitte de 2025, para la Generación Z, el aprendizaje y el desarrollo son una prioridad real. Mientras que solo el 6% de los jóvenes aspira a alcanzar posiciones de liderazgo, más de un 20% menciona las oportunidades de aprendizaje como una de las tres razones principales para elegir la empresa donde trabajar. Lo que realmente les mueve es el crecimiento personal, el equilibrio entre vida y trabajo, y la posibilidad de aprender de forma continua y significativa. Sin embargo, muchos sienten que sus mánagers no ofrecen los recursos necesarios y que los disponibles no se adaptan a sus necesidades.
El mismo estudio muestra que, para 2030, la Generación Z y los Millennials constituirán más del 70% de la fuerza laboral global. Este dato por sí solo debería ser suficiente para repensar las estrategias de formación y desarrollo en las organizaciones, pues ya no se trata de adaptarse para agradar a una minoría o de “hacernos los modernos”, sino de evolucionar para responder a una realidad demográfica presente y futura.
No es solo una cuestión de edad, es mentalidad digital
Aunque solemos clasificar a las personas en generaciones (Baby Boomers, Gen X, Millennials, Gen Z), la realidad es que muchas de las conductas que atribuimos exclusivamente a los Zs son en realidad parte de una transformación digital que, queramos o no, nos está afectando a todos.
¿O acaso no es cierto que andamos buscando estímulo constante, cambiamos de serie si no nos engancha en el primer capítulo, y confiamos más en una recomendación que nos salga en redes sociales que en una guía oficial? Lo que empezó como una manera particular de consumir el contenido en los más jóvenes, se ha convertido en un nuevo paradigma cultural. Y esto tiene implicaciones profundas, también en el modo en que aprendemos.
Por tanto, hablar de “cómo aprende la Generación Z” es, en cierto modo, hablar de cómo todos nosotros estamos aprendiendo a aprender en esta era digital: de forma más visual, más rápida, más social y más personalizada.

¿Qué quiere decir esto para L&D?
Todo esto tiene implicaciones relevantes para Learning & Development. El sector pide un cambio de mentalidad, y para ello podemos apoyarnos en las siguientes claves:
1. Bite-sized learning: breve, específico y disponible al momento
La Generación Z ha crecido en un mundo donde el contenido viene en cápsulas: TikToks de 30 segundos, historias de Instagram, vídeos de YouTube “shorts”. Esperan aprender del mismo modo: en micro-momentos, cuando lo necesitan, sin tener que pasar por procesos largos y burocráticos con explicaciones innecesarias.
El microlearning es una de las respuestas más evidentes, aunque no la única, una práctica que también destacamos entre las tendencias de este 2025. La clave está en ofrecer contenido curado, relevante, y que responda a una necesidad específica en el momento oportuno.
2. La importancia de un diseño visual, atractivo y dinámico
Ya no basta con convertir PowerPoints en módulos interactivos, hay que pensar en cómo presentamos la información. Plataformas como TikTok, con una interfaz sencilla e intuitiva y un algoritmo que entiende los intereses del usuario, ha enseñado a toda una generación a esperar contenido que sea útil, a la vez que atractivo, entretenido y personalizado.
Esto no implica banalizar el aprendizaje, sino ser consciente de que la forma importa tanto como el fondo. El diseño instruccional debe inspirarse en la narrativa visual, en la economía de la atención y en la interactividad.
3. El poder de aprender como se vive
TikTok se ha convertido en una plataforma omnipotente. Los GenZ lo usan para entretenerse, pero también para descubrir nuevas ideas, resolver dudas y aprender cosas prácticas. De hecho, según un estudio de Adobe de 2023, un 67% de los GenZ en Estados Unidos recurren antes a TikTok como buscador que a Google.
Muchas veces, de un vídeo que surge de manera aleatoria en la app, nace una investigación más a fondo sobre el tema. El aprendizaje no empieza en una plataforma LMS, sino en un impulso espontáneo por descubrir algo nuevo. Así, las empresas deberían ofrecer entornos de aprendizaje sociales como Totara Engage que fomenten la exploración, la curiosidad y la personalización.
4. Aprendizaje práctico y experiencial
La Generación Z valora especialmente los aprendizajes que son prácticos, relevantes y aplicables al mundo real. Prefieren experiencias de aprendizaje que les permitan «aprender haciendo», evitando contenidos teóricos extensos o datos superfluos.
Según un informe de ANCYPEL, esta generación integra conocimientos de manera significativa a través de la experiencia, construyendo su aprendizaje mediante la práctica y la resolución de problemas reales. ¿Y quién no? No es ninguna novedad que las formaciones con simulaciones de situaciones reales o casos prácticos son más eficientes, de manera que incorporar estas estrategias en nuestros proyectos mejorará la retención del conocimiento, de la mano también de la motivación y compromiso de las nuevas generaciones.

¿Y los riesgos?
Por supuesto, hay quien cuestiona este enfoque. ¿Estamos alimentando una supuesta patología de atención reducida? ¿No sería mejor defender el aprendizaje profundo y reflexivo?
La clave está en el equilibrio. No podemos abandonar el pensamiento crítico ni sacrificar profundidad por entretenimiento. Pero hay que saber darle a cada formato su lugar: un contenido breve puede ser la chispa para motivar un conocimiento más profundo. Un vídeo corto puede despertar la curiosidad que lleve a una investigación más compleja.
El futuro no se resiste, se aprende
Como hemos visto, la Generación Z es el presente. Adaptar nuestras estrategias de formación a sus expectativas no es rendirnos a “sus exigencias”, sino atrevernos a transformar la forma en la que accedemos, procesamos y aplicamos el conocimiento.
En lugar de intentar que se adapten a nuestras formas de aprender, ¿por qué no dejamos que nos enseñen otras nuevas?
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